Escribió una novela en chat y es best seller

Fuente: El Clarin. Fecha: 8 de Julio, 2015.

Personaje.
El español Javier Ruescas estuvo 22 horas firmando libros en su paso por Argentina. Por su novela de amor juvenil en clave de WhatsApp, sus fans los tratan como a un rockstar.

«Primero que todo, lo que yo quería ser de chico era domador de delfines”, responde Javier Ruescas, y la sensación es que habría sido la primera respuesta ante cualquier pregunta.

Si esto mismo lo hubiera repetido (porque todas las fans ya conocen este dato) en alguna presentación, el coro de ángeles se habría expresado así:

–¡Ahhhhhhhhh! (sin economía de haches).

Domador de delfines es lo más. Como alguna vez fue el astronauta o como muchas nenas repitieron por décadas: “¡Voy a ser veterinaria!”

“Entonces –nos va ubicando– intenté estudiar algo vinculado con la biología o veterinaria (ahí apareció), pero la nota no me dio y me puse a trabajar en una gasolinera. Y me di cuenta de que quería estudiar comunicación, o periodismo.”

Tuvo una buena idea: crear una web sobre literatura infantil/juvenil online llamada El templo de las mil puertas.

Arrancó con eso y un día, al revés de lo que escribió tu vecino Joaquín, “en el diario hablaban de ti”, Javier.

Volviendo. Siempre hubo libros en la casa de Madrid. A los 11 escribió sus primeros cuentos. A los 14 llegó la novela. “Trescientas páginas.” Quiso publicarla. Como reclama la parábola perfecta, se la rechazaron. A los 19 sí publicó, en el rubro del fantasy. Se metió a trabajar en las editoriales pero siguió escribiendo. “Viré al realismo. Y en un momento de lucidez se nos ocurrió probar con algo diferente. Así llegó Pulsaciones.”

Dijo se “nos” ocurrió porque se trata de una novela en colaboración. El coautor es Francesc Miralles (el nombre grita lo catalán), un señor casi veinte años mayor que él, escritor, periodista con especialización en temas espiritualidad y psicología, y con formación en la filología alemana. “Yo le leía y nos fuimos haciendo amigos. Un día en Barcelona se nos ocurrió escribir una novela juntos. Por la noche, entre cervezas, pensamos en un formato distinto. ‘Venga, vamos a intentarlo’”, nos dijimos.

Pulsaciones “ha sido toda un obra de ingeniería narrativa”, dice este Miralles.

Por el pasillo donde está la librería del shopping se complica pasar porque hay una cola de más de 200 personas. Una mujer pregunta: “¿Qué hay acá?”. “Un escritor firmando libros”. “¿Y es conocido?” Mira la cola. Lo que en su mundo puede ser ajeno, en el de otros llega a ser una obsesión.

Pero no sólo por Javier Ruescas, la estrella a la que le tocó identificar, sino por los libros. O por leer. En la espera, Stefi nos muestra una foto: una mesa llena de sus compras en la Feria del Libro. Novelas románticas, de fantasía, de suspenso. “Me gasté 3.000 pesos”, casi se autodenuncia. ¿Tanto? Claro: vive con los padres, pero tiene 20 años (de las más grandecitas en una franja que arranca en los 13, 14 años) y como trabaja, los ahorros están para llenar la biblioteca.

Si uniéramos en una expresión promedio lo que dice esta mayoría de chicas (hay una minoría de chicos) esperando la firma del ídolo, arrojaría algo así: “Lo amamos porque es el más aunténtico de todos y lo que escribe nos identifica”. Si armáramos una nube de palabras, la más grande sería “nosotras”.

Aparece el esperado y la reacción es el griterío que acompaña el paso del astro del rock. Acá no hay vallas ni vigilantes duros. Las chicas saben cómo comportarse. “Si tuviera que compararlo con un cantante… bueno, no sé. ¡Yo prefiero a los escritores! Pero ya que es español te puedo decir que es un David Bisbal”, aporta Aixa, sin desafectar el ojo que controla el avance de la cola.

Ruescas se sienta a una mesa que pusieron ahí mismo en el pasillo y se abre la actividad. Entiende todo. Eso segundos son únicos para las chicas y así los tienen que vivir. Que nada distraiga la emoción. Entonces él mismo opera el teléfono para le selfie y a la invitada sólo le queda la obligación de elegir el gesto y rendirse al placer de esos segundos.

Entiende todo: sabe que la literatura juvenil no es un abrir y cerrar de computadora y en el medio de las dos acciones escribir una buena historia, aunque eso sea lo principal. Tiene un blog que actualiza todos los domingos (la periodicidad es un sacramento de la religión digital), se ocupa de las redes, tiene su canal de YouTube con reseña del libros y ofrece tutoriales online para aprender a escribir.
“Es una forma de devolver tanto que recibí”, dice, como leído del libreto de las estrellas de Hollywood (y sucursales) cuando abren una ONG.

La idea que la cerveza ayuda a encauzar aquella noche es una novela con diálogos de mensajería instantánea. De WhatsApp, pero como eso es una marca, la ficción le dio la bienvenida el HeartBits, que cuenta con un servicio agregado de “contabilizar al final de cada jornada el número de pulsaciones que realiza el usuario en la pantalla móvil, tanto de caracteres escritos o borrados, entre otras estadísticas”, se describe al inicio del libro. Es una forma de narrar el volumen de las emociones (si entendimos bien).

“El formato puede ser genial –separa Ruescas– pero lo importante es la historia.” Elia –la protagonista femenina, 16 años– se despierta de un coma y con el HeartBits empieza a comunicarse. Aparece Phoenix, a quien no conoce, aunque hay algo latente en esas conversaciones. El punto es que la chica no se acuerda de lo que le pasó en los tres días anteriores al accidente. Un dato más y vamos a la cárcel por “spoiler” agravado.

Con el coautor hicieron el intento de llevar el laboratorio al máximo e intercambiar los diálogos por WhatsApp. No resultó práctico y lo resolvieron con el mail. “Hubo tantas correcciones que hoy es imposible detectar quién escribió cada frase.Pero puedo decir que Phoenix tiene más de Francesc y Elia tiene más de mí.”

El atractivo está en la historia: “Habla de superar las adversidades, de luchar por los sueños, por los imposibles. Son personajes que encuentran apoyo en el otro.” Y en la actitud lectora: “Creo que tiene algo del voyeur, coger el móvil de alguien y enterarse de las conversaciones. A la vez, es muy fácil de leer, muy fresco, como un teatro moderno”, se alegra el autor.

A los 27 años, este chico hace años que es un escritor prolífico. Como parte del fenómeno está de acuerdo en que la litaratura juvenil está apuntalando la industria editorial: “Es así en España y en muchas partes. Basta con ver la caretelera de los cines”.

A las chicas de la cola les contamos que Javier nos dijo que HeartBits será una aplicación real apenas una empresa termine de desarrollarlo. Fue a pedido del público, como siempre. Y cuando se entera ese público, estas chicas, ¿qué hacen? Gritan de emoción.Javier-Ruescas-Argentina-Fernando-Orden_CLAIMA20150705_0051_28

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